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jueves, 2 de abril de 2015

En la Presidencia

Me encontraba hoy, abril de 2015, ingresando a la Presidencia de la República del Ecuador con María Augusta Jácome, la ecónoma del palacio (Hotel Manager), para coordinar un taller al personal de servicio que debo dictar. En el portal. en la puerta principal, una señora pequeña, de cabello blanco, les tomaba una foto a una pareja de turistas estadounidenses que posaban junto al guardia en uniforme de los Borbones, que responden al eufemismo de 'granaderos de Tarqui'. Se tardaba mucho en la foto, mientras todos esperábamos para no interponernos; perdí la paciencia y le dije a la señora:

--Señora, ¡apúrese pues que no puedo esperar toda la tarde!

La dama me regresó a ver sorprendida, sin mover la cámara y el enfoque. Era mi querida amiga Marcia Simmons (que yo ya había reconocido), guiando a los gringuitos, pues en sus horas libres de su profesión vinculada a medicina, regresa por uvas al turismo. Su familia era propietaria del antiguo Hotel Cordillera, en el alto de la salida a Tumbaco.

Nos dimos un abrazo, besos, saludos, cariños. Inmediatamente trató de averiguar qué hacía yo ahí, y le comenté que iba a dar un curso de servicio, a lo que me preguntó:

--Are you running this house?

Y con una pequeña mueca de decepción le contesté:

--No, that's another guy.

Para terminar les cuento que gracias a mi influencia (de María Augusta, más bien), Marcia y sus gringuitos entraron a conocer el palacio fuera del tour guiado... Sin documentos de identificación que habían dejado en su hotel.

sábado, 10 de enero de 2015

La oreja de Van Gogh

Autorretrato de Van Gogh (venamimundo)
A las pocas semanas que habíamos tomado la administración del Hotel Quito, en el 2004, mi hija Valentina me recomienda mucho a una amiga suya, de origen español, que tenía unas propuestas comerciales interesantes que hacerme. Así es que nos reunimos a desayunar. Ella llegó con dos chicas más que parecían ser sus socias en esta empresa. Habló... habló bastante, con acento de autoridad. Yo escuchaba. Pero cuando finalmente me propuso traer la oreja de Van Gogh, le quedé viendo con una cara de sorpresa, de no entender nada, sin saber qué contestar... ¿Dónde la íbamos a exhibir? ¿Quién haría los mil trámites? ¿Le interesaba a Quito, y al hotel específicamente, esta exhibición bizarra?

¡Ya, ya... Dejen de reirse! Se trataba del grupo de rock La Oreja de Van Gogh, que yo no sabía que existía... Y que solo me enteré del fiasco semanas más tarde. Habré dado, en la duda, respuestas ambiguas, digo yo.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Un pase a los toros

En los ochentas, en el Hotel Colón de Quito, un torero español, calvo y de cierta edad, cuyo nombre no recuerdo, salía con su cuadrilla hacia la plaza, atrasado, de luces, y el capitán de botones del hotel, Juan Hidalgo, le dice en medio lobby:
--Maestro, ¡regálese un pase!
Y el matador detiene a la cuadrilla, pide un capote, y traza una verónica perfecta y pausada. Ese fue el pase.

El Rey de la marcha (*)

Jefferson Pérez, medalla de oro olímpica en marcha, orgullo de los ecuatorianos, se encontraba a media mañana en el Techo del Mundo, el restaurante del Hotel Quito, tomando un café con una encantadora presentadora de televisión (cuyo nombre sí recuerdo) que según dicen, frecuentaba el atleta. Me acerqué a ellos, y a prudente distancia llamé a Jefferson con el dedo índice. Se acercó, y le dije en voz baja:
--Jefferson, soy el gerente del hotel; si a esta chica usted no le hace marchar, le quitamos la medalla.
Se quedó perplejo, sonrió... Y me dio un abrazo. Jefferson es un empresario exitoso, y ella sigue en televisión.

(*) Perdón por el machismo

viernes, 26 de diciembre de 2014

Los idiomas en el Hotel Inca Imperial

En Quito. Yo era recepcionista nocturno cuando apenas había salido del colegio. Una noche llega un huésped francés, y me dice:
--Dusansís.
Le pedí que me repitiera varias veces, pero no hubo manera de entenderlo. Lo que en realidad me decía era "Deux cent six", es decir, doscientos seis... Quería la llave de su habitación.

Recuerdo también que al hacer el reporte nocturno de nacionalidades de los huéspedes, uno se quedó en blanco porque nunca entendí de dónde era: 'Deutschland'.