--¿Dele, dele, dele...!Y luego:
--¿Avanti, avanti...!¡Hasta que el bus chocó con un muro de piedra! El chofer se bajó alarmadísimo, y un poco a reclamar a los voluntarios, quienes más enojados que él le respondieron:
--¡Aguante le digo pues!
--¿Dele, dele, dele...!Y luego:
--¿Avanti, avanti...!¡Hasta que el bus chocó con un muro de piedra! El chofer se bajó alarmadísimo, y un poco a reclamar a los voluntarios, quienes más enojados que él le respondieron:
--¡Aguante le digo pues!
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| Autorretrato de Van Gogh (venamimundo) |
--Mi vida, ya que nos casamos, te pido que vayas a escoger los aros, le dije a la Lucy,Debía ir a la calle 18 de septiembre, cerca del Hotel Colón donde yo trabajaba. Fueron invitados al acto el Mache y el Voltaire, pero se toparon con una tienda, Villota Hermanos, y que los aros que cambiaba eran los del auto. Tenía yo un Fiat deportivo, y un corredor de carreras profesional, Hernán Fuenzalida, me había comprado los aros originales que él necesitaba por motivos reglamentarios.
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| El Tortuga con otro traje goyesco |
--¡Y sale el Tortuga, de colada morada y canguil!Media plaza se soltó en una sola carcajada... Ese toro, de Víctor Mendes, casi nadie vio; bebimos jerez, cerveza, nos reímos.
--Maestro, ¡regálese un pase!Y el matador detiene a la cuadrilla, pide un capote, y traza una verónica perfecta y pausada. Ese fue el pase.
--Jefferson, soy el gerente del hotel; si a esta chica usted no le hace marchar, le quitamos la medalla.Se quedó perplejo, sonrió... Y me dio un abrazo. Jefferson es un empresario exitoso, y ella sigue en televisión.
--No, gracias, Raúl, lagarto no come lagarto.
Mejía era el gran orador quiteño que cumplió destacadamente en las Cortes de Cádiz, en los tiempos napoleónicos y del infausto Fernando VII. Estábamos en la sabatina anual de la Escuela Alfonso del Hierro, en Cotocollao, en quinto grado. Todo era un sainete armado, en el que cada alumno se aprendía la respuesta a una sola pregunta. Al alumno que le correspondía contestar debía ser muy expresivo en su afán, para que el profesor lo notara (como en los cachos de Pepito). Mejía, señores, me tocaba a mí. Mamá y Papá presentes. El señor Núñez me dio la palabra:--Signora, prego, Io voglio gli billetti per Viena que o comprato en EurailPass (bueno, algo así debe haber sido mi súper italiano).La italiana, una especie de burócrata de media edad no muy bien peinada, y de lentes, me queda viendo desconcertada, y me responde:
--¡Signore, questo è la posta!Hice cola de treinta minutos... en el correo de la estación.
--¿Cuánto es vea señor?, en 'perfecto' portugués, al conductor.¡Bueno, todo lo que nos dijo! Nos hizo pasar por encima del torno, pues ya no había manera de cobrarnos. Nos habíamos colado sin saberlo. Cuando vayan a Lisboa y tomen el tranvía, paguen al subirse... Perdón, compren el boleto antes de subirse.
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| El mismo García Márquez de pequeño |
--A sus órganos.¿Carajo, se me salió! Menos mal que los coroneles no oyeron, pues ésta era la esposa del invitado de Colombia. Creo que me habrían fusilado. Hubo risas el resto de la noche. El Pablín, hijo de mi coronel Montalvo, me dijo recién que esa señora no era la esposa del coronel Contreras, sino su hija.
--¿Smoking or non smoking?Y yo le contesto:
--Non smoking, but hard drinking.